Texto 2
Ana María Rodríguez
Mi acercamiento con la lengua fue algo intenso según cuenta mi madre ya que siempre me interesó el correcto uso de las palabras y para desarrollar mi lenguaje me proponía tener una correcta pronunciación de las palabras esto lo lograba mediante la repetición de cada palabra por un rato hasta que me cercioraba de que la estuviera diciendo correctamente, esto es algo realmente muy extraño y aburrido para ser una pequeña niña de tres años, creo que a raíz de este comportamiento fue que se me facilito y me agradó acercarme a la escritura y la lectura.
Inicié mis estudios en colegio que cuya sede era una gran casa vieja en el centro de Bogotá, allí en cada salón habían mínimo dos grados y cada uno tenía un máximo de diez estudiantes, lo que hacia que la interacción entre los estudiantes y las profesoras fuera muy cercana. Recuerdo a mi profesora Clarita parada en una mesa señalándonos una cartelera, que ella había hecho a mano, en la que estaban cada una de las letras del alfabeto y nos decía su nombre y nos hacía el sonido de cada una para que nosotros repitiéramos varias veces, luego nos enseñó la combinación de las consonantes y las vocales; lo que si no fue tan agradable fue la escritura ya que nos ponía hacer muchas planas con las combinaciones de las vocales y las consonantes, además debíamos hacer planas de varias palabras, ella decía que eso era para soltar la manito e ir aprendiendo a escribir, recuerdo que lo primero que escribí fue mi nombre aunque mal por que no escribí Rodríguez si no Rodigez, ella me corrigió y me puso hacer más planas hasta que lo aprendí. Clarita la profe en cada clase nos hacia dictados recuerdo que eran muy rápidos y no teníamos la agilidad para escribir todas esas palabras bien escritas y además con buena caligrafía, esos dictados eran traumáticos para nosotros pero ella con mucha paciencia y amabilidad nos corregía y las escribía en el tablero de tiza y nos daba caritas felices por cada palabra bien escrita que tuviéramos y con las mal escritas nos tocaba hacer planitas para mejorar e interiorizar la información.
El año siguiente ya no era Clarita si no Yolanda ese año era el más importante ya que era ahí cuando interiorizábamos el proceso de lectoescritura, nos ponían a copiar textos larguísimos (o eso creía yo) del libro de español y todos los días debíamos realizar mínimo una copia y la profe nos revisaba la ortografía, la caligrafía y el orden, ella era más seria que Clarita pero también nos ponía caritas felices ese era el mejor reconocimiento cuando nos revisaban las tareas.
Cuando ya sabia leer y escribir empece a jugar a la profesora y le enseñaba a mis amigos del edificio lo poco que yo sabia, obviamente no era la mejor maestra ya que a todos les ponía caritas tristes y los ponía a repetir, creo que ese fue el inicio y el descubrimiento de que debía inclinarme por la docencia teniendo presente los limites para no seguir poniendo caritas tristes a mis alumnos.
Que historia tan particular, Ana. Sin embargo, se observa en tu historia cuestiones de la escuela tradicional que no son muy objetivas en mi opinión. He aprendido en lo poco que llevo en la carrera la manera de explorar los conocimientos y aprendizajes de los niños, jovenes, etc como algo como lo que dice Larrosa, a partir de la experiencia y sin la necesidad de una recompensa como la cara triste o feliz, uno como docente debe ser un guía en el proceso de exploración y conocimiento del mundo por parte del niño, claramente sin necesidad de recompensas. Formar a un ser analítico de su alrededor dejando a un lado la escuela tradicional, los prejuicios y cuestiones morales de la sociedad, motivando a un cambio constante en la formación.
ResponderEliminarDe acuerdo Mónica, me gusta que utilizas tradicional y lo logras definir, pues a veces decimos tradicional y no hay problematización que tu das... Señalas una acción muy importante para nosotros los maestros con los alumnos y es la exploración de los conocimientos y el proceso de aprendizaje... ¿Cómo permitir que el otro aprenda?
EliminarCreo que esta historia acoge las historias de muchas personas que tuvieron una formación en la lectura y la escritura parecidas. Creo que este tipo de metodologías son un poco ortodoxas y conservadoras para lo que se puede hacer hoy en día. Se nota una clara diferencia entre lo que tu viviste a lo que viven los niños de Japón con el profesor Toshiro Kanamori. Aunque, si bien tu formación estuvo más enfocada a los principios de la escritura, es decir, normas gramaticales, ortografía, etc, Toshiro Kanamori se enfoca más en la escritura de textos como canal para expresar sentimientos y "desahogarse" además de influenciar una reflexión personal y grupal, y desarrollar la crítica y auto crítica. Son enfoques diferentes, sin establecer que uno sea mejor que el otro, pero considerando que uno abarca más campos (además más importantes) que el otro.
ResponderEliminarCristina de acuerdo, sin embargo si es importante establecer cuál enfoque nos forma como seres humanos y cuál nos impide nuestro desarrollo como seres de alteridad. Importante que señalas, esto viene a la par de Larrosa, la expresión del ser, no solo de sentimiento, sino de quien es el. Larrosa va mucho a este aspecto, al aspecto dels er... más que de ese cúmulo de saberes que a veces demostramos tener... para él la pregunta es quien eres?
EliminarEsta historia como lo mencionan mis compañeras ha sido vivida por muchos de nosotros, en verdad observamos como la escuela tradicional ha estado presente en nuestra vida educativa, vemos como los maestros no transmitían una relación para con el texto, es decir, no lograban llamarnos la atención, no nos inquietaban a tener una verdadera experiencia en la lectura. Simplemente se dedicaban a darnos un texto, en la mayoría de casos novelas, y con ellas desarrollar una serie de actividades (introducción, personajes principales, personajes secundarios y sus descripciones, resumen, etc.) que a mi punto de vista lo único que lograban eran volver planos los textos y no se brindaba la oportunidad de escuchar la voz del texto. En palabras de Larrosa el leer se convertía en poner un saber contra otro saber, el saber del profesor contra el saber del alumno, no se colocaba a consideración las experiencias que ambos lograban con la lectura. En cuanto a la escritura en esta escuela tradicional recuerdo que durante la primaria era algo automático para nosotros como alumnos ya que observamos error tras error con tinta roja la cual abarcaba casi todo el cuaderno, también realizábamos planas para corregir la ortografía y la caligrafía.
ResponderEliminarDe acuerdo, pero más allá de esto, qué es lo que propone Larrosa pues él nos invita a pensarnos que significa esa Lectura... qué requiere esa lectura, que hace nuestro ser la lectura... si vemos los chicos del profesor Kanamori, qué les pasa a ellos cuando leen?
EliminarAna María nos cuenta ese acercamiento a la lectura y la escritura que muchos hemos tenido más ahcia una intrucción, una corrección que una EXPERIENCIA, y en esto entra las ideas de Larrosa... quiero decir que la escritura va más allá de la correción, de la ortografia, de la caligrafía, de la misam comunicación para posicionarse en esa afectación del ser.... esto es Larrosa y esto es lo que queremos leer en la película. Y también sería importante pensar cómo te afectas... tú misma, me parece que tuviste experiencia en el aspecto de relaciones... las profes a pesar de sus concepciones instrumentalistas de la escritura permitian el caercamiento de los estudiantes, las interacciones, las cuales son muy importantes.
ResponderEliminarMuchos vivimos un proceso muy similar al tuyo, en ese tiempo era un poco mas tradicional la enseñanza hoy en día es un poco mas practica y contamos con infinidad de actividades y tecnología la cual hace un proceso mas armónico. esa visión que muestra el documental de Toshiro Kanamori, el cual nos muestra un pequeño recorrido por un mundo maravillosos por medio de un programa lectivo el cual está basado en valores y su clave es la felicidad y la sana convivencia, de esta manera él le da un papel importante a cada una de las opiniones que brindan los niños generan en ellos una confianza en si mismos. al ir escribiendo ellos sus cartas, leyéndolas y compartiendo sus experiencias se fortalece el vinculo de la lectura y escritura con una seguridad en si mismo a diferencia de tu experiencia donde se vuelve un poco mas denso el no cumplir las expectativas de la profesora ya que se era castigado mas exhaustamente con planas y repeticiones extensas, muy probablemente nuestro aprendizaje fue mas repetitivo.
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