martes, 23 de febrero de 2016

Re: Tema 7

Tema: 7

UN GRAN MUNDO EN BLANCO

Como dice la famosa frase “Recordar es vivir” cuento con la gran  dicha de recordar esos tiempos con mucho amor ya que mi gran compañera de camino era mi Abuelita. Recuerdo mucho que con la Nacho en la mano inicie mi mundo de la lectura, cuando empecé el colegio tenía un reconocimiento de algunas consonantes y me sabía las vocales, aquí mis trazos se convirtieron en cortas frases dedicadas a mi mamá, mi papá y mi abuelita,  era feliz  en mi corto mundo de la escritura desde ese día llenaba a mi mami de cartas y a mi abuelita. En mi proceso y con el pasar de los años mi proceso se fue complicando un poco el llevar un hilo narrativo y  tener en cuenta la ortografía se había convertido en un pequeño némesis con el cual tendría que luchar para lograr concluir las historias que inventaba plasmar en aquella hoja blanca sin sentido.  Ya en el momento de entregar un cuento era una crítica ortográfica, que hacía  que me desanimara  y las interminables planas de las palabras era un cubo del cual me costaba salir. Lo que había iniciado siendo algo agradable se estaba convirtiendo en una pesadilla, y la profe no era la mejor ayuda en ese momento tan frustrante mi abuelita y mi mami  quienes siempre eran mi apoyo de lucha me decía que todo iba bien solo era ponerme pilas con esas cositas,  pero en mi mente ya no había la misma emoción y dedicación en el escribir. De ahí en adelante me ponían una hoja en blanco y por unos momentos se convertían en una competencia, la verdad  no sabía que era más blanco si mi mente o aquella hoja que no lograba manchar con la mina de mi lápiz y al tiempo brotaban las historias las cuales  corrían en mi mente  queriendo aflorar en esa hoja; y mi gran choque del no puedo y la gran pregunta ¿Cómo inicio?. Aunque con el pasar de los años y hago un pequeño reconocimiento a mi profesor de sociales de séptimo grado, el cual con sus juegos y didácticas de lectura y escritura con el cuento las mil y una noche volvió a hacer nacer esa gana de escribir que se habían guardado con llave en un  rincón de mi ser.

Por esta razón di inicio a estudiar  preescolar donde yo me convertía en el primer acercamiento a   lectura y escritura para cada uno de estos chiquitines que alegraban mis días y de ahí heme aquí estudiándola Licenciatura.

 

Falon Crisangela Vargas  Gasca





De: Falon Crisangela Vargas Gasca
Enviado: lunes, 22 de febrero de 2016 7:02 p. m.
Para: pensandoenesascosas.multiescritura@blogger.com; Clara Ines Cuervo Mondragon
Asunto: Tema 7
 



6 comentarios:

  1. Interesante tu acercamiento desde las cartas, los cuentos, las historias, a la escritura. Te das cuenta que en esto tienes una práctica para trabajar con tus chicos, escribir cartas en contexto, en situación comunicativa,en este caso tu familia. También quiero destacar que relaciones lectura y escritura, en este sentido te impulsaron a escribir porque te impulsaron a leer- Las mil y una noches- . También logras hacer una crítica a las prácticas nocivas en la escuela en lo referente a concebir la escritura solo desde la ortografía y aún más desde la repetición.

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  2. Lo que me llama la atención, además de lo que dice la profesora las prácticas tradicionales de la ortografía y demás; quiero reflejar el hecho de que ella tuvo un mayor acercamiento y su experiencia fue más enriquecedora en una materia distinta a la de español, entonces, las prácticas de lectura y escritura estuvieron implícitas en otra área reconociendo su valor como un lenguaje de sí mismo. En palabras de Larrosa dice: el juego del lenguaje. Un juego abierto y no finalizado que hace que la lectura pueda ir más allá de la "lectura" de un texto, lo que logramos es llevarlo al límite de sí mismo y permitir su transgresíon. Esto también lo logró el profesor Toshiro Kanamori con sus prácticas de escritura emocional. Asímismo, la profesora Inés había comentado en las clases algo muy importante y que se relaciona bastante con tu experiencia: los profesores se preocupan más por la gramática que no por lo que el niño escribe. Me parece algo tan cierto y profundo que el mundo que hay que explorar y escuchar el profesor pretenda hacerlo de una forma autoritaria y dogmática.

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  3. En cuanto a las prácticas nocivas que se presentan en la escuela, por mi parte recuerdo todo lo traumático que era para mí y para mis compañeros el llegar a clase y encontrarnos con un profesor quien pensaba que “la letra con sangre entra”; ya que se nos obligaba a realizar un gran número de planas. También ya era costumbre que el dichoso esfero rojo nos desmotivara ya que ocupaba la mayoría de la hoja del cuaderno, resaltándonos todo lo mal que habíamos hecho. En cuanto a la lectura igualmente era traumática pues el profesor no nos motivaba, el simplemente se dedicaba a estar en el tablero señalando las palabras que debíamos repetir. Por mi parte también fue fundamental el apoyo de mi mamá y de mi hermano mayor quienes eran los que motivaban con juegos y otras actividades para desarrollar mejor estas prácticas. Durante la época del bachillerato uno no percibía en el ambiente escolar por parte del cuerpo docente ese amor y esa entrega que se supone el docente debe tener por la lectura y por la escritura, básicamente eran profesores de tablero. Claro es importante destacar como algunos hacían el esfuerzo de invitarnos a leer algún texto pero no sembraban en nosotros esa inquietud para con los libros, no lograban fascinarnos con la lectura de algún texto, en verdad no eran vendedores de historias y solamente lo hacían a manera de recomendación.

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  4. Oscar, tienes razón y creo que es un punto clave en esto. Me refiero a que uno como profesor de español si no tiene relación con la lectura y la escritura, sino es lector y escritor ¿cómo pretende formar el habito en la escuela o donde ejerza? pasa por la mayoría de profesores de tablero, libro y autoritarismo que da una clase basado en lo que tiene que enseñar, pero no motiva ni incita nada. Así como un recuerda a los profesores que enseñaban más allá de su área y le daban importancia al leer y escribir, particularmente están los que no tienen ni la más mínima idea de cómo lograr una buena experiencia y la convierten en algo caótico. Por ejemplo, una vez cierta profesora dictaba español en mi colegio y había un énfasis en un programa de lecto escritura; ella llegaba al salón con un montón de libros para que uno los leyera y supuestamente le argumentará lo que había leído o qué le había llamado la atención mientras se sentaba a comer o hacer cosas distintas a las de ser docente. Lógicamente, uno como estudiante viendo, primero, la actitud de la señora y, segundo, las estrategias tan mediocres para fomentar el habito que utilizaban pues no eran de interés para NADIE. De hecho, los libros que llevaba los dañaban, rayaban, etc. Con todo esto, uno comprende que si como estudiante y futuro docente de lengua castellana no se forma como un buen lector y escritor, tristemente podrá enseñar algo que enriquezca y forme a los estudiantes en leer y escribir; y no solo en buena ortografía, hay que generar espacios de reflexión de muchas maneras en que ellos pueden aprender sin necesidad de coger un libro y un esfero para escribir y leer. Hay que dejarse afectar por la lectura y escritura como docentes y estudiantes.

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    1. Claro Mónica! Es muy importante que los docentes no desarrollen un doble discurso en este aspecto, aunque, ¿cuántos profesores de la prestigiosa Pontificia Universidad Javeriana no exigen, por ejemplo, tildes, sin ser ellos capaces, y ni siquiera poseer el conocimiento de ponerlas? Se supone que el docente es aquella persona de quien venimos a aprender, pero es muy desconfortante que ellos enseñen sin ellos aplicar lo que están enseñando. Es irónico. Esas son "mañas" que se pegan, y especialmente en la educación preescolar o primaria tienen un gran impacto. Un maestro apasionado por la lectura y la escritura le va a traspasar esa emoción a sus estudiantes, particularmente si son niños de tempranas edades. Ahí esta lo rico de aprender a escribir y a leer, que a uno se lo pinten como un mundo tan mágico al cual uno también quiere pertenecer. Pero si el maestro mismo no pertenece a este mundo, no puede esperar que nosotros queramos hacerlo por default.

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  5. Muchos nos podemos relacionar con una experiencia que de alguna forma es traumante, como la tuya.Esos pequeños detalles que nos pasan en la infancia, nos marcan de por vida. ¡Que mal que esas impresiones sean causadas por personas que deberían ser tan significantes, en un sentido muy positivo, como lo son los maestros! ¡Que mal que las actividades de ocio y placer tengan que convertirse en angustias y disgustos! Tantas cosas buenas que uno le podría sacar a la lectura y la escritura si tan solo nos tomáramos la molestia de exigir y obtener una buena formación: una formación impulsiva e inspiradora, donde valga más el contenido y su calidad, así como en proceso de reflexión que se lleva a cabo con la lectoescritura, en vez de la ortografía y la gramática, AUNQUE, sin dejarla de lado, pues también es muy importante.
    Ahora bien, lo importante está en no dejarse achantar por esas cosas y creer en uno mismo. Al final del texto "Una invitación a la escritura Jorge Larrosa" evidencian todas estas excusas y problemas que uno presenta. Hablan precisamente de ese trauma al decirse a uno mismo que uno no sabe escribir, quizás porque tantas correcciones de docentes nos han llevado a creerlo, pero lo que uno no sabe es que la escritura solo es una experiencia valiosa cuando no sabemos escribir, pues la escritura no esta garantizada. Esto es algo que los docentes deberían tener más presentes. Cada obstáculo es una oportunidad de reflexionar, aprender y crecer. Y nos deberían impulsar a ver sus correcciones como esto, y no como barreras psicológicas que no nos permiten desarrollar nuestro mayor potencial

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