Amistad inolvidable
Éramos cuatro amigos en época estudiantil, en un colegio inmenso (tan grande como tres estadios de fútbol), con amplias zonas verdes, rodeado de muchos árboles, de mucho verde y sobre todo de muy buen oxígeno. Para una época en aquel lugar se abrió un grupo ecológico y nosotros decidimos ingresar a él; en un comienzo pensando en pasar el tiempo, pero luego de algunas actividades fuimos observando que no era tan fácil como habíamos pensado. Nosotros jóvenes empuñando una escoba, nosotros sembrando un árbol, participando en campañas de reciclaje, en brigadas y sobre todo nosotros cultivando; nunca se nos pasó por nuestras mentes que íbamos a realizar tales cosas. Nosotros que íbamos a imaginarnos que debíamos ensuciarnos las manos, sentir el olor a tierra, hacer largas caminatas, recoger los más desagradables desechos para limpiar el terreno que más tarde íbamos a preparar para nuestros cultivos. Todo esto fue sorpresivo para todos, en el momento que nos informaron que debíamos cultivar nosotros nos mirábamos unos a otros con una cara de asombro y en nuestros momentos de charla notábamos que más de uno queríamos renunciar. Pero en esos momentos en que alguien quería retirarse nos apoyábamos unos a otros, nos motivábamos para seguir adelante. Durante otras actividades también se sentía ese ambiente de camaradería y entre chiste y chiste decíamos:
Amigo, ¡amigo el que te acompaña a abonar el terreno para sembrar!
Amigos, ¡amigos los que preferían dormir los cuatro en una carpa para dos!
Amigos, ¡amigos los que acampando a las dos de la mañana se levantaban a preparar algo para el inclemente frio!
Amigos, ¡amigos los que en las largas caminatas no se dejaban desfallecer!
Tal vez el momento de gran satisfacción fue cuando al ir a recolectar nuestra cosecha de zanahorias vimos con gran asombro todo el fruto de nuestro trabajo, trabajo en equipo, con amigos de verdad. El ver aquellas hermosas zanahorias nos hacían sentir orgullosos de sí mismos, eran nuestros tesoros, nuestra mayor felicidad ya que pensábamos que no íbamos a sacar adelante aquel cultivo.
También es agradable recordar como en este grupo nos evaluábamos entre nosotros de acuerdo a las capacidades desarrolladas durante todas las actividades que realizábamos, estas evaluaciones en nuestro grupo de amigos eran sinceras, acompañadas de reflexiones sobre todos los aspectos a mejorar; pero tal vez lo más importante era que con todas estas deliberaciones nuestro grupo y sobre todo nuestra amistad se iba fortaleciendo más.
Tiempos inolvidables, amigos inolvidables, que a pesar que en la actualidad no tenemos mucha comunicación; todos esos momentos vividos siempre estarán guardados en lo más profundo de nuestras vidas.
(Elaborado por: Oscar Javier Suárez)